[FESTIVALES] SOS 4.8 | 06-07/05 | ‘El juego de los contrastes.’

Texto : Elisa Sanjuan | @indie_polis
Fotos : Cedidas por Javier Rosa

Mi festival empezó en el escenario Inside con Toundra, post-punk/metal progresivo o cómo lo quieras tú llamar. La manera que tiene Toundra de entender la música me parece un regalo para los sentidos, pero entiendo que su argumento no encaja del todo en un festival, o encaja solamente para cierta parte del público. Sonaron contundentes, progresivos y acertados. Se merecen toda la buena crítica que tienen.

Lo complicado de traer a un grupo de la talla de Manic Street Peachers, siempre van a ser las expectativas. El motivo de su gira es el 20 aniversario del disco que los culminó y que tantas alegrías les ha dado. Su sonido es impecable, de eso no hay duda, pero me pareció que les pasó lo mismo que a Morrissey el año pasado: es una banda que pasará a la historia por sus hits y a riesgo de ser linchada, voy a decir que me hubiese encantado escucharla hace 20 años, y que ahora no me deja más que fría. Eso sí, puedo decir que he escuchado If You Tolerate This Your Children Will Be Next de una manera brillante, pero ya.

MANIAC STREET PEACHERS

A continuación, turno de un carne de festival: Love of Lesbian. Mueven masas y yo sigo sin entender demasiado bien por qué. Prometo que no es una posición mainstream del tipo: -‘Ahora que son conocidos, no me gustan.’- Para nada. Bailé y celebré los clásicos, pero El Poeta Halley me parece la copia de una copia. Echo en falta más originalidad y evolución. Eso sí, Santi Balmes ha dado totalmente en el clavo que le da el poder de un imán que mueve masas y se pudo escuchar corear los temas a gran parte del público asistente.

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Uno de los platos fuertes de la noche fue: Chvrches y me alucinaron. Lauren Mayberry evocando a Florence Welch bailando sin desafinar ni una nota en Never Ending Circles. Junto a Martin Doherty al sinte y Iain Cook a la guitarra y teclados, son la respuesta de como algo tan simple se puede hacer de una manera tan efectiva. Eso es lo que ha conseguido el grupo escocés y lo lleva a lo más alto. Mantuvieron el ritmo durante todo el directo y no faltó ninguno de sus hits. A mi parecer, solo con su concierto, ya valió la pena el precio del abono.

Hay quien opina que lo nuevo de León Benavente es una maravilla. No es mi caso. Soy mucho más de su primer trabajo y con eso no digo que el grupo haya dejado de gustarme, pero no acabo de entender la elección de optar por recitar en lugar de cantar de Abraham Boba. Eso sí, a la gran mayoría parecía encantarle. Público eufórico a ritmo de sintetizador y bucle. Yo, celebré efusivamente Ánimo, valiente y para acabar, Ser Brigada. Por favor, qué temazo.

No había visto más que un par de videoclips de Matt & Kim y pequé de prepararme poco para lo que podía esperar. Una de las mejores puestas en escena que he visto en mucho tiempo. No ofrecen nada brillante o celebrable musicalmente: bailan entre lo comercial y facilón, pero de qué manera. Kim salta encima de la batería más de lo que debería y Matt es capaz de tocar el teclado y dar rienda suelta a las melodías pregrabadas de una manera apabullante. Directo de los que salvan días y noches: enérgicos, bailables y muy recomendables para quien se permite ver un directo sin complejos. Dosis de buenrollismo para encarar la noche de la mejor manera en dirección de las sesiones DJ.

MATT AND KIM

Lo del sábado fue como jugar a los contrastes. Empezó mi jornada con el directo de la ganadora del Talento Sos Nacional: Iseo. Leire estuvo acompañada de un maestro de escuela a la batería: Josu Erviti, al que me pasé mirando embobada mucha parte del directo, Antonio al bajo y Charlie a los teclados. Entre nerviosa y emocionada, ofreció su nuevo trabajo Last Night y mucho feedback con los valientes que nos acercamos al recinto en horas tempraneras. Una voz que te pone los pelos de punta y un talento evidente cuando asistes a uno de sus directos, le deseo toda la suerte que eso merece.

Meter a un grupo como Nudozurdo en cualquier cartel festivalero me parece un malabarismo y un riesgo que celebro que el Sos 4.8 haya asumido. Puedo estar horas analizando lo bueno que es Lavado, la manera en que me encantan la voz y las letras de Leo o el savoir faire que tiene Meta al bajo, pero también puedo intentar resumirlo todo expresando que este grupo recoge todo lo que me gustaría provocar en un público, si yo tocara. Son el ensamblaje perfecto: la línea de bajo, la batería, la guitarra y la voz están en una misma línea y eso es una metáfora perfecta. Rojo es peligro es un regalo y hubo tiempo para un tema sin nombre que decía algo así como ‘Toda la gente que conozco está intentando progresar’, con una línea muy parecida a Ha sido divertido. Con la envolvencia que te deja el cuerpo del revés, volví a tomarme una Estrella Levante y me dirigí a Blonde Redhead. Su aire melancólico y su parecido razonable a Portishead (y a Andy Warhol por parte de Amadeo Pace) juegan un papel extraño, pero cumplen con las expectativas que te transmite escuchar su último trabajo. Ni más, ni menos.

NUDOZURDO

Mi alternativa a Amaral fue Nueva Vulcano. Puedo no ser todo lo imparcial que debería hablando de su concierto, pero es que me pareció un auténtico bolazo para enmarcar. La dificultad de que el concierto del escenario principal estuviese presente cada vez que Artur hablaba entre tema y tema, fue un apunte sin demasiada importancia en comparación con la complicidad que despertó el grupo de Barcelona con el público que se desplazó al escenario Jägermaister. Y es que Nueva Vulcano es eso: la transparencia y la solvencia de un grupo que es sincero con lo que siente y piensa y así lo transmite. Letras realistas a través de la voz de Artur voz que aflora sentimientos en primera persona.  Albert da vida a una batería efectivísima y Wences es la elegancia al bajo. Lo de Marc Clos es para comer aparte: verle en acción es una auténtica gozada. Los conciertos que me dejan agotada, son una metáfora perfecta de lo que he estado haciendo: saltar y desgañitarme con cada  ‘hitet’.  Impresionantes.

Me parece vergonzoso que el bolo que dio The Libertines se esconda tras justificaciones puristas del tipo: ‘Siempre se han alejado mucho de la versión de estudio’ o ‘Los que criticáis su directo, no sabíais lo que veníais a ver.’. No sé qué caché exacto se le debe pagar a un grupo de tal calibre, pero esa puesta en escena ni me pareció un reflejo de visceralidad, ni nada celebrable. Concierto desaliñado y dramático. Yo respeto los excesos y el modus vivendi de cada cual, pero no de esa manera. Como tabla salvavidas, temas que forman parte del pasado, el resto un in eternum en el que esperas que el concierto vaya a más y acaba yendo, si cabe, a menos. Para nada me parece una falta de respeto lo del final del concierto, todos ya conocemos su trayectoria y últimamente lo extramusical les ha funcionado mejor que lo musical, una pena.

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Lo que menos me gustó de Of Montreal es que me recordaran tanto a otro grupo: The Shins. El resto me pareció estar a la altura de las expectativas: indiepop y psicodelia.

Turno otra vez del escenario principal. El ir de cara siempre me ha parecido la mejor actitud para afrontar tu música y eso son un poco lo que resume a Triángulo de Amor Bizarro. Pueden gustarte o no soportarlos, no tienen punto medio y eso nunca me ha parecido nada malo. No sonaron lo limpio (entiéndase limpio como toca, que aquí viene el típico hater con opiniones tipo: -‘No puedes decir que Triángulo tocan limpiamente’.- Para empezar, puedo decir lo que me plazca, así que además, me aprovecho de mi poder y te pido que no descontextualices un adjetivo), que pueden sonar en una sala media de cualquier ciudad del país, pero me parece que se habla poco de que el grupo gallego tiene uno de los mejores directos nacionales. Salve Discordia es un trabajo brutal y te pega con una sartén en la cara, si te despistas. Tocar a 200 bpm es una locura y un desmadre. Bravo por ese directo.

Una cosa que me llama la atención de los post-festivales son los típicos comentarios de turno de los haters que pretender adoctrinar a cualquiera que no piense como ellos. Los hay de todos los colores y opiniones: a quien le causa risa el cartel (pagando 50€), los que culpan al festival de no haber disfrutado de los directos y los que pretenden tener un cartel a su gusto. Si no disfrutas de un festival, a mi parecer, la culpa no es más que tuya.

La acertadísima alternativa del Sos Club a todas horas, ha de ser nombrada. Poder escoger un cambio de tesitura ha de ser una elección viable a cualquier hora. Chapeau por esa decisión.
Y como he venido a hablar de mi libro dar mi opinión, yo he de decir que me lo pasé genial y que me he encontrado con un cartel muy acorde al precio que se paga por el abono. Disfruté como la que más con los directos de Chvrches, Matt & Kim, Nudozurdo, Nueva Vulcano y Triángulo de Amor Bizarro y bailé a ritmo de todos los dj’s que no pusieron a Lori Meyers, aunque de tanto escuchar Emborracharte, sin querer se te vayan los pies.

Hasta el año que viene, Sos 4.8.


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